Resumen de la obra Elingenioso Hidalgo Don Quijote de l Mancha -

El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha

Las peregrinas fantasías de un pobre loco que, acompañado de su rudo y fiel escudero, sale al mundo en busca de aventuras, el fino humor que tiñe todas las aventuras y sobre todo la humanidad que emana de los dos personajes inmortales de Miguel de Cervantes y Saavedra, hacen del Quijote una de las obras maestras de la literatura universal.

Don Quijote y Sancho Panza

Los personajes principales de la obra, en torno a los cuales los demás forman el marco, son Don Quijote y Sancho Panza. El primero es un loco, y su locura es la base de la novela, que se inicia cuando aquélla se manifiesta y acaba cuando el protagonista recobra la razón. En la primera parte, don Quijote voltea la realidad que se le ofrece ante los ojos acomodándola a sus fantasías.

La figura de Sancho resulta de vital importancia. Por un lado, sirve para dar pie al diálogo. Las conversaciones entre don Quijote y Sancho son uno de los mayores atractivos de la novela. Por otro lado, es el pretexto para mostrar dos caracteres diferentes, uno al lado del otro. Sancho es una persona simple, ruda y glotona y Don Quijote es la extravagancia personalizada. En la primera parte, Sancho aparece como la persona encargada de hacerle ver a Don Quijote que sus fantasías no son reales, sin embargo, en el transcurso de la novela, Sancho va enloqueciendo y participando en esas fantasías.

La segunda parte del Quijote ofrece aspectos muy distintos a los anteriores. El héroe sigue creyendo que se halla en el mundo de los caballeros andantes, pero ahora no cambia la realidad; son los que lo rodea quienes, engañándole, le hacen ver un mundo de fantasía, y en ello consiste la burla de los duques, que trastornan incluso a Sancho. En su búsqueda de aventuras, primero las creó su imaginación, luego fueron los engaños de otros, y cuando aparece la posibilidad de la aventura real, en Cataluña, con una cuadrilla de forajidos y un bergatín turco, don Quijote se muestra desinteresado. Sólo al final, tras ser vencido por el caballero de la Blanca Luna, comprende don Quijote, derrotado física y espiritualmente, el engaño en que había vivido.

Estilo de la obra

Salta a la vista en la narración una diferencia notable entre la primera y la segunda partes. En la primera se introducen algunos relatos ajenos a la

historia de don Quijote y Sancho, que se limitan a escuchar lo que otros personajes dicen. Estos relatos, que ocupan cierta extensión, son el episodio de la pastora Marcela, las novelas cortas El curioso impertinente y la Historia del cautivo, y los amores de Luscinda y de don Fernando y Dorotea. Cervantes se abstiene de añadir relatos que rompan la unidad y don Quijote y Sancho son los únicos protagonistas.

La prosa del Quijote contiene descripciones detallistas de las peleas, tumultos, de cada una de las escenas y capítulos del Qiuijote, lo cual transmite una sensación de presencia en la obra al lector.

En los diálogos todos los estilos de lengua tienen cabida: desde el lenguaje culto, pomposo, arcaico. Sancho está salpicado de comentarios y dichos populares.

Estudio de los Personajes de la Obra de Cervantes
Con el Quijote, lo que Cervantes concibió en un principio fue una pequeña novela ejemplar, en la cual, un hombre, de tanto leer libros de caballería, se convierte en un caballero andante, modo de vida ya no usado en la época del autor. La parodia y la ironía sobre los libros de caballería, era el objetivo de escribir esa novela.

La Personalidad de Don Quijote

La causa principal de la locura de Alonso Quijano es, sin duda, la literatura. Pero está locura no es como la que acostumbramos ver, ya que en la mayoría de las veces razona perfectamente, incluso dentro de sus fantasías, afirma y niega de forma coherente.

Lo que deja claro que Don Quijote no sufre una locura realmente, sino un caso de sustitución de lo real por medio de su propia voluntad. Todo lo que ve lo convierte en una razón para hacer su voluntad. Desde esta perspectiva, Don Quijote no esta loco; va más allá en una búsqueda desesperada por vivir la vida que deseaba vivir. Una búsqueda por la cual en varias ocasiones estuvo dispuesto a perder la vida.

Alonso Quijano, con la biblioteca que posee y luego de haber leído año tras año las obras de varios autores, no desconoce que la palabra es la clave del

mundo. No se puede conocer el mundo sino a través del lenguaje que lo nombra. De esta manera, variar el nombre, es también cambiar la realidad. Por ello durante algunos días se entregó a la tarea de buscar un nombre adecuado para su rocín, para él y para su amada. Bautizar a un caballo viejo y escuálido como Rocinante, bautizarse a sí mismo como Don Quijote de La Mancha, a la manera de Amadís y Lanzarote, y bautizar a una humilde moza como Dulcinea del Toboso, es como transformar el mundo.

Durante su primera salida Don Quijote aprende que es necesaria la existencia de un "otro", no sólo para aliviar lo absurdo de un continuo monólogo, sino porque es la única forma de que sus hazañas perduren y se conozcan de manera verdadera. He ahí la importancia de Sancho Panza para Don Quijote.


La Personalidad de Sancho Panza

Sancho entra en escena para entablar el diálogo y para poder efectuar un contraste con Don Quijote. Sancho es el encargado de dar testimonio de las hazañas de su amo. Sin embargo, Sancho no es parte pasiva de la obra, él forma parte de la vida de Don Quijote de manera activa, llegando incluso a ocasionar algunas de las aventuras de la obra, como por ejemplo, cuando Sancho nombra a don Quijote como el "Caballero de la Triste Figura".

Sancho comienza en la obra como alguien inconforme pero resignado a su monótona vida, sin embargo, al salir con Don Quijote, comienza a gustarle la vida llena de fantasías que lleva Don Quijote, hasta tal punto que Sancho también comienza a vivir la vida que siempre quiso vivir y es en el final de la obra cuando se muestra angustiado por tener que volver con su esposa, hijos y cerdos que se da cuenta de que no puede escapar a esa vida que le ha tocado vivir.



Estructura de Don Quijote de La Mancha


¿Quién cuenta El Quijote?


En principio, afirma Cervantes, el narrador de El Quijote es un árabe llamado Cide Hamete Benengeli. Decir que Cide Hamete es historiador y que se ha encargado de recoger los verdaderos datos de la vida de Don Quijote es una gran burla por parte de Cervantes, ya que en la

época ser árabe era sinónimo de ser mentiroso.

Cide Hamete Benengeli escribe la historia en árabe y se lee en castellano. Por consiguiente alguién debió traducir el manuscrito original. Ese traductor es un árabe que habla castellano. Este se constituye el segundo narrador, porque a veces dice que el manuscrito de Cide Hamete omite episodios que él si conoce y los cuenta. Hay un tercer narrador que es el editor del texto y que aparece de vez en cuando interviene para aclarar los hechos o para sugerir acciones de la historia que sólo él conoce.

Estas múltiples voces están acompañadas de las "novelas intercaladas", que son historias independientes que Cervantes introduce dentro de El Quijote, como por ejemplo El Curioso Impertinente o La Historia del Cautivo. Esta acción causa que al haber terminado de leer las "novelas intercaladas" y volver a El Quijote el lector sienta que ha vuelto al mundo real.

El Equilibrio de El Quijote

Cuando se habló de la aparición de Sancho en la novela, se dijo que Sancho entraba para servir de contrapeso a la presencia de Don Quijote y otorgarle autenticidad. Sancho entra también para equilibrar la versión del mundo que tiene su amo. Al comienzo, Don Quijote, vive en el mundo que siempre a querido, basándose en sus disparatados libros de caballería, sólo se ocupa de buscar aventuras y de llevar un ritmo de vida que corresponda a la imagen que se ha formado de un caballero andante. Sancho, al contrario vive la vida que le ha tocado vivir y esta al pendiente de las banalidades de lo cotidiano, y ante los discursos grandilocuentes de su amo, responde con decires y refranes propios de un mozo de granja de la época.

Sin embargo, a lo largo de la obra los personajes van sufriendo cambios en su personalidad. El lenguaje de Don Quijote se va poblando cada vez más de sentencias populares. Sancho, comienza a cambiar la realidad al igual que Don Quijote desde un principio. Así, mientras la novela avanza los personajes van influyendo uno en el otro. Es lo que se ha denominado la quijotización de Sancho y la sanchificación de Don Quijote.

El equilibrio de la novela se presenta también en otro nivel: la aventura que se propone Don Quijote en la primera parte es distinta a la que se propone en la segunda parte; más aún, son prácticamente opuestas.

En la primera parte Don Quijote debe salir a fundar en el mundo una realidad llena de significado trascendental: aquella de la desaparecida orden de caballería andante. En esa empresa Sancho colaborara gustosamente. Tal vez uno de los mayores momentos de duda en esa aventura fue en el capítulo XXVII, llamado "La aventura de los galeotes". Allí al liberar a los presos que van condenados a galeras, uno de ellos, Ginés de Pasamonte, se lanza contra Don Quijote y Sancho acompañado de otros prisioneros y los golpean brutalmente. En lugar de agradecerles su liberación, los galeotes los insultan y maltratan. Don Quijote se pregunta enseguida si su misión está siendo cumplida a cabalidad o no, Don Quijote se siente defraudado: "Siempre, Sancho, lo he oído decir: que al hacer bien a villanos se hecha agua en el mar".

Sin embargo, en la segunda parte, Don Quijote tropieza por ahí con ese libro, que ya anda rodando, que habla de sus aventuras. Luego de esto, un nuevo equilibrio cubra la novela, pasa de un paisaje externo a un paisaje interno y Don Quijote quiere conseguir la conquista de sí mismo.

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