Nueve años después de que se destapara el escándalo de los sobornos a senadores para que aprobasen una reforma laboral, el por entonces presidente, Fernando de la Rúa, quedó a un paso de sentarse en el banquillo. La Cámara Federal confirmó ayer su procesamiento como presunto coautor de cohecho. La pena prevista para estos casos oscila entre uno y seis años.
De la Rúa, que llegó hace unas horas a Buenos Aires tras pasar unas vacaciones en París, rechazó esta mañana las acusaciones e insistió en que “el conocimiento presunto o supuesto” que le atribuyen en la causa “no existe” y lo demostró “cabalmente” en un libro que publicó posteriormente y en sucesivas declaraciones.
El magistrado Martín Irurzun, miembro de la Cámara que ratificó su procesamiento, sostiene que, “no se trata de atribuir responsabilidad objetiva derivada de su cargo, sino de cómo es posible que se haya retirado del edificio de la Side (servicio de inteligencia) la suma de cinco millones (de dólares) con el destino y la finalidad indicados (sobornos), sin su conocimiento”.
La suma de dinero mencionada por el juez es la que denunció el arrepentido Mario Pontaquarto, ex secretario de la Cámara Alta, haber repartido entre los senadores corruptos. Según éste, en una reunión en la Casa Rosada, sede de Ejecutivo, Fernando de la Rúa dio luz verde para comprar a los legisladores a cambio de que votaran a favor de la nueva ley laboral.
Aquel suceso se considera el principio del fin del Gobierno de De la Rúa que apenas logró mantenerse en pie entre diciembre de 1999 y diciembre del 2001. Como consecuencia del escándalo, seguido de una reforma de Gabinete donde se premiaba a los sospechosos de corrupción, presentó su renuncia el vicepresidente Carlos “Chacho” Alvarez.En la causa judicial hay media docena de procesados, entre ellos, el ex jefe de la Side, Fernando de Santibañes, el ex ministro de Trabajo Alberto Flamarique y un grupo de senadores.

ojala que se aga justicia